Las enfermedades relacionadas con el aparato circulatorio afectan a, por
lo menos, la cuarta parte de la población mundial. Debido a la importancia de los órganos de este sistema para mantener la
estabilidad del ser vivo, el mínimo error en su funcionamiento podría causar
graves daños en la salud e incluso la muerte. La detección de las cardiopatías
se realiza principalmente mediante la observación médica y la utilización
de herramientas diagnósticas, como electrocardiogramas y radiografías de tórax.
Cuando los problemas cardíacos se hacen notorios, es usual que la causa
haya estado activa por años, degradando irreversiblemente al sistema
circulatorio. Por ello, la prevención es de vital importancia.
ENFERMEDADES DEL SISTEMA CARDIOVASCULAR
martes, 8 de septiembre de 2015
HIPERTENSIÓN ARTERIAL
¿Qué es?
La hipertensión arterial es un
estado patológico caracterizado por un aumento mantenido de la tensión arterial
por encima de los valores considerados "normales", esto es 140 de
sistólica (popularmente 14 de "máxima") y 90 de diastólica
(popularmente 9 de "mínima").
Cada vez que nos toman la tensión
arterial nos dan dos cifras: la primera es la tensión arterial sistólica
("la máxima" o "la alta") mientras que la segunda es la
tensión arterial diastólica ("la mínima" o "la baja"). La
tensión arterial sistólica y la tensión arterial diastólica no son dos tipos
distintos de tensión arterial, sino dos aspectos del mismo proceso.
En general, en un adulto las
cifras normales de tensión arterial están por debajo de 140 de sistólica
(popularmente 14 de "máxima") y 90 de diastólica (popularmente 9 de
"mínima"). Hay que tener en cuenta que a lo largo del día la tensión
arterial sufre variaciones que son también normales, aunque generalmente con
valores por debajo de 140 y de 90. Así, un adulto a partir de los 18 años es hipertenso
cuando tiene valores de tensión arterial permanentemente elevados por encima de
140 de máxima y/o de 90 de mínima (es suficiente que está elevada una de las
dos, o las dos a la vez).
¿Cómo se produce?
En la mayor parte de los
individuos hipertensos (90-95%) se desconoce la verdadera causa de la presión
arterial alta. Es lo que llamamos hipertensos esenciales. En estos individuos
la hipertensión es debida a la acción conjunta de varios factores: herencia,
constitución, raza, factores psicológicos, tipo de alimentación y hábitos de
vida.
La hipertensión arterial
secundaria se da en el 5-10% de los individuos hipertensos. En ellos se
encuentra una causa concreta y conocida, como la presencia de tumores renales o
tumores de las glándulas productoras de hormonas, un mal funcionamiento del
riñón, la toma de ciertos medicamentos, la toma de cocaína, etc.
Síntomas
La hipertensión arterial es un
trastorno que habitualmente no da síntomas pero que cuando está presente va
dañando progresivamente nuestro organismo hasta causar graves lesiones
invalidantes o incluso la muerte, y ello sin previo aviso: embolias y
hemorragias cerebrales, angina de pecho, infarto de miocardio, insuficiencia
cardíaca, insuficiencia renal, ceguera, etc.
En algunos casos pueden aparecer
síntomas inespecíficos como palpitaciones o dolores de cabeza.
Diagnóstico
El diagnóstico se basará en el
conocimiento de los valores de tensión arterial con ayuda del esfingomanómetro.
Actualmente disponemos de aparatos automáticos que nos permiten conocer
nuestras cifras de tensión arterial de una forma simple, en nuestro propio
domicilio y en diversas situaciones.
Sin embargo, es fundamental que
se tengan en cuenta algunos aspectos para evitar obtener cifras falsas que
puedan dar lugar a tratamientos inapropiados:
En la hora previa no haber fumado
ni haber tomado alcohol o café.
Ambiente tranquilo y sin ruidos.
Descanso previo de varios
minutos.
Situarse en posición de sentado.
Colocar el brazo horizontal y a
la altura del corazón.
Rechazar la primera medida de
presión obtenida.
Pero es importante saber que el
diagnóstico de hipertensión arterial no debe basarse en una medición aislada ya
que las cifras por encima de 140/90 pueden deberse a un motivo banal y
transitorio, como un ejercicio físico previo, un estrés emocional pasajero, la
toma de alguna sustancia hipertensora como café, una incorrección técnica
durante la medición, etc.
Por todo ello el diagnóstico de
hipertensión se hace cuando las cifras en al menos dos determinaciones
obtenidas de manera adecuada superan los valores de 140/90.
Es fundamental que usted sepa si
es o no es hipertenso porque el tratamiento retrasa y llega a detener la
progresión de las complicaciones cardiovasculares asociadas a la hipertensión
arterial.
Para ayudar a establecer el
diagnóstico en casos de valores altos pero aislados pueden emplearse técnicas
complementarias, como es la automedida de la presión arterial (AMPA) efectuada
en el domicilio del paciente o la monitorización ambulatoria de la presión
arterial durante 24 horas (MAPA).
Una vez se sabe que usted es
hipertenso, su médico le podrá realizar otras pruebas que ayuden a descartar
una enfermedad que sea responsable de su hipertensión.
Tratamiento:
Ante todo deben seguirse los
consejos del médico. El médico del individuo hipertenso decidirá qué medidas de
tratamiento ha de llevar a la práctica para reducir las cifras de presión
arterial.
El objetivo terapéutico en todos
los individuos hipertensos es la normalización de la presión arterial, de
manera estable y sostenida, al menos a cifras inferiores a 140 de presión
sistólica y 90 de diastólica. Pero las cifras a las cuales hay que llegar no
deben basarse solamente en el valor aislado de presión arterial, sino también
en la presencia de otros factores de riesgo, enfermedades acompañantes como la
diabetes, el padecimiento de enfermedades cardiovasculares o renales, etc.
Por eso también, si usted tiene
otros factores que aumentan el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular,
especialmente la diabetes mellitus, es muy importante hacer el tratamiento de
esos otros factores de riesgo y no sólo el de la hipertensión arterial.
Conclusiones:
La tensión arterial nunca tiene
el mismo valor. Varía a lo largo del día. Pero siempre debe estar por debajo de
140 y de 90. Si su tensión arterial está por encima de estos valores, consulte
con su médico de Atención Primaria, aunque no tenga síntomas.
La hipertensión arterial esencial
no puede ser definitivamente curada. Los hipertensos en los que no se encuentra
una causa de su hipertensión son pacientes crónicos y deben seguir el
tratamiento y el régimen apropiados durante toda la vida. Pero es importante
saber que la normalización de la presión arterial con los tratamientos
indicados por su médico disminuirá las consecuencias que esta enfermedad
ocasiona sobre su corazón, su cerebro, su retina y su riñón.
INFARTO AGUDO DEL MIOCARDIO
¿Qué es un infarto?
Es la necrosis -o muerte de las
células- de un órgano o parte de él por falta de riego sanguíneo debido a una
obstrucción o estenosis (estrechez) de la arteria correspondiente.
Comúnmente llamamos infarto al
infarto agudo de miocardio (músculo cardiaco) pero le puede ocurrir a cualquier
órgano.
¿Cómo se produce el infarto agudo de miocardio?
Las arterias coronarias se
estrechan
El oxígeno no llega al miocardio
El miocardio, al no recibir
oxígeno, no puede producir energía para moverse
Mueren las células del tejido que
no reciben sangre (el tejido se necrosa)
¿Por qué se produce el infarto agudo de miocardio?
Las arterias coronarías se pueden
estrechar por distintas causas. Las más comunes son un coágulo de sangre y la
aterosclerosis (depósito e infiltración de grasas en las paredes de las
arterias) que se va produciendo progresivamente facilitado por los factores de
riesgo que señalamos a continuación.
Factores de riesgo que pueden
ocasionar la obstrucción de las arterias coronarias
Hipertensión
Colesterol alto
Tabaco
Obesidad
Sedentarismo
Edad avanzada
Síntomas del infarto
En la mayoría de ocasiones no se
presentan todos los síntomas, sino una combinación variable de algunos de
ellos:
Habitualmente dolor tipo peso en
la zona del esternón que no se modifica con los movimientos ni con la
respiración, bastante intenso y en ocasiones se irradia hacia mandíbula, cuello
y espalda, brazo izquierdo, y en algunos casos brazo derecho. Se puede asociar
a sudor frío y mareo.
Otras veces se manifiesta con
dolor en la parte alta del abdomen, dificultad para respirar, ganas de vomitar
y pérdida de conocimiento.
Consecuencias de un infarto agudo de miocardio
Si el infarto agudo de miocardio
es muy extenso, es posible sufrir de por vida insuficiencia cardiaca, a veces
con congestión pulmonar.
Si el infarto agudo de miocardio
es de pequeña extensión, se puede llevar una vida normal, eso sí, controlando
los factores de riesgo para evitar un nuevo infarto.
En algunas personas pueden
aparecer arritmias ventriculares o bloqueos del corazón que por lo general
pueden ser controlados con el uso de dispositivos especiales: desfibrilador,
marcapasos. Suelen aparecer en el ingreso hospitalario y, una vez superados, el
pronóstico ya no depende de haber presentado dichas complicaciones.
En otras ocasiones, el paciente
puede padecer una angina inestable que suele ser signo de muy alto riesgo de
infarto agudo de miocardio o muerte súbita. La angina inestable se desencadena
igual que el infarto, pero en este caso no existe una oclusión completa de la
arteria coronaria por el trombo y no se ha llegado a producir muerte de células
cardíacas. Se manifiesta en reposo por un dolor u opresión que empieza en el
centro del pecho y puede extenderse a brazos, cuello, mandíbula y espalda. Es
decir, los síntomas son iguales a los del infarto, aunque generalmente de menor
duración e intensidad. Esta angina debe ser tratada como una emergencia, ya que
hay un elevado riesgo de producirse un infarto, una arritmia grave o muerte
súbita.
ARRITMIAS
¿Qué es una arritmia?
Una arritmia es una alteración
del ritmo cardiaco.
Pero para entender mejor qué es
una arritmia, antes debemos saber cómo y por qué late el corazón. Los latidos
del corazón ocurren como consecuencia de unos impulsos eléctricos que hacen que
las aurículas y los ventrículos se contraigan de forma adecuada, sincrónica y
rítmica. La frecuencia cardiaca normalmente oscila entre 60 y 100 latidos por
minuto (lpm), y responde a la siguiente secuencia:
·
El impulso eléctrico del corazón se inicia en el
nodo sinusal, emplazado en la aurícula derecha.
·
De ahí pasa por las aurículas al nodo
aurículo-ventricular, situado en la unión de las aurículas con los ventrículos
y llega a los ventrículos por el haz de His.
·
Finalmente, este estímulo se conduce por los
ventrículos a través del sistema Purkinje.
·
Ahora ya estamos preparados para profundizar en
más detalles acerca de las arritmias.
Causas
Las arritmias cardiacas aparecen
por alguno de estos tres motivos:
El impulso eléctrico no se genera
adecuadamente
El impulso eléctrico se origina
en un sitio erróneo.
Los caminos para la conducción
eléctrica están alterados.
Hay diferentes clasificaciones de las arritmias:
Por su origen
·
Supraventriculares:
se originan antes del Haz de His, es decir, en las aurículas o en el nodo
aurículo-ventricular
·
Ventriculares:
se originan en los ventrículos
Por su frecuencia cardiaca
·
Rápidas o
taquicardias: frecuencia superior a los 100 lpm
·
Lentas o
bradicardias: frecuencia por debajo de los 60 lpm
Por su modo de
presentación
·
Crónicas:
de carácter permanente
·
Paroxísticas:
se presentan en ocasiones puntuales
Síntomas
Las arritmias pueden causar
síntomas como palpitaciones, mareo, síncope, dolor torácico o pérdida de
conocimiento, pero también pueden pasar inadvertidas y detectarse casualmente
cuando se realizan pruebas diagnósticas.
Diagnóstico
Para hacer el diagnóstico es
necesario demostrar que existe una alteración en la actividad eléctrica
cardiaca.
La prueba diagnóstica de
referencia es el electrocardiograma, pero tiene la desventaja que solo registra
la actividad eléctrica cardiaca en el momento en que se está realizando y por
tanto solo nos muestra si existen arritmias en ese momento.
En ocasiones pueden utilizarse
otras pruebas, como el Holter, que registra la actividad eléctrica cardiaca
durante un periodo de tiempo más prolongado (uno o más días), o más raramente
los Holter implantables, que se colocan debajo de la piel mediante una sencilla
intervención quirúrgica, pueden llevarse durante años y se reservan para
pacientes en los cuales se sospechan arritmias graves que no se han podido
detectar mediante otros métodos.
Cuando se sospecha que existe una
arritmia relacionada con el esfuerzo físico puede realizarse una prueba de
esfuerzo.
Finalmente, puede estudiarse en
profundidad el sistema de conducción cardiaco e intentar reproducir las
arritmias mediante el llamado estudio electrofisiológico, que se realiza
introduciendo unos cables en el interior del corazón, generalmente desde las
venas de las piernas (vena femoral) que permiten registrar la actividad
eléctrica cardiaca y estimular al corazón para reproducir arritmias.
También suele ser importante
averiguar si existe alguna alteración estructural del corazón asociada a la
arritmia, para lo cual puede realizarse una ecocardiografía.
Pronóstico
El pronóstico depende del tipo de
arritmia y del estado basal del paciente.
En general, las bradiarritmias
tienen un pronóstico bueno después de ser tratadas y entre las taquiarritmias,
las supraventriculares tienen un pronóstico más favorable que las ventriculares.
Tratamiento
Depende del tipo de arritmia, de
su causa y de las características del paciente:
Bradiarritmias. Una vez resueltas
posibles causas no cardiacas, en ocasiones pueden precisar para su tratamiento
de la colocación de un marcapasos, que es un dispositivo que se implanta debajo
de la piel y que tiene unos cables que llegan hasta el corazón, de forma que
registran la actividad eléctrica del mismo y lo estimulan cuando es necesario.
Taquiarritmias. También es muy
importante tratar los factores que predisponen a ellas o que las agravan
(isquemia cardiaca, inadecuada oxigenación de la sangre, insuficiencia
cardiaca…). Una vez resueltas estas situaciones, el manejo de las
taquiarritmias se realiza generalmente mediante fármacos (que pueden usarse
para controlar la arritmia reduciendo la frecuencia cardiaca, para hacerla
desaparecer y para prevenir nuevos episodios).
A veces puede ser necesario realizar una cardioversión eléctrica (tras
dormir al paciente, se administra un choque eléctrico mediante unas palas que
se sitúan sobre el tórax) para eliminar la arritmia. También puede realizarse
un estudio electrofisiológico, ya comentado anteriormente, que además de
diagnosticar las arritmias permite tratar alguna de ellas mediante una
ablación, que consiste en aplicar corrientes eléctricas que producen pequeñas
quemaduras, anulando las zonas responsables de las arritmias.
Finalmente, en aquellos pacientes
con riesgo de arritmias potencialmente mortales, puede implantarse un
desfibrilador, que es similar a un marcapasos pero con la capacidad de
administrar descargas eléctricas desde dentro del corazón que pueden cortar
arritmias que pongan en riesgo la vida.
ARTERIOSCLEROSIS
La arteriosclerosis es la
enfermedad de las arterias que consiste en que éstas pierden su elasticidad y
se vuelven más gruesas y rígidas. Los factores de riesgo cardiovascular
influyen enormemente en la aparición de este trastorno, que es muy frecuente en
la población adulta.
Al verse lesionada la pared de un
vaso sanguíneo, se ponen en marcha una serie de acontecimientos que conducen a
la acumulación de unas células sanguíneas encargadas de taponar la lesión,
conocidas como plaquetas. La agrupación de las plaquetas, a su vez, favorece el
depósito de grasa (colesterol) en las paredes de los vasos. De esta manera, se
forman las llamadas placas de ateroma que provocan que las arterias se
estrechen progresivamente.
La consecuencia de todo esto es
que la circulación sanguínea quede reducida de forma importante y, por lo
tanto, exista un déficit en el aporte sanguíneo a los órganos y tejidos del
cuerpo humano, que no reciben los nutrientes necesarios. Este hecho aumenta el
riesgo de ataque cardíaco, de problemas vasculares y de ictus cerebral.
En muchas ocasiones se usan
indistintamente los términos aterosclerosis y arteriosclerosis para hablar de
lo mismo. Si bien la distinción entre las dos formas de dominación no está muy
clara, conviene saber que como arteriosclerosis se conoce al engrosamiento y
endurecimiento de la pared arterial, mientras que la aterosclerosis se refiere
a la acumulación de depósitos grasos en el interior de los vasos sanguíneos.
Síntomas de la arteriosclerosis
En general, los efectos clínicos
o síntomas de la arteriosclerosis aparecen en primer lugar a nivel de las
piernas o los pies. Cuando las arterias principales se estrechan disminuye el
riego sanguíneo en estas zonas, y esto suele manifestarse de una forma muy
característica como un dolor en las piernas cuando se camina continuadamente
unos 100 o 200 metros. Esto se debe a que al iniciar la actividad física los
vasos más pequeños asumen el aporte de sangre, pero rápidamente se establece la
necesidad de un aporte de sangre mayor, lo que depende de vasos más importantes
que, en este caso, se encuentran afectados por la arteriosclerosis, por lo que
dicha necesidad no se satisface y se origina el dolor. Cuando se detiene la
actividad el dolor desaparece a los pocos segundos, para volver a instaurarse
si se continúa caminando otros tantos metros. A este conjunto de síntomas,
dolor, reposo, y de nuevo dolor, se le conoce como claudicación intermitente, y
es una forma muy típica de manifestación de la arteriosclerosis.
Otra forma de manifestación de la
arteriosclerosis ocurre cuando algunos de los vasos sanguíneos quedan
totalmente ocluidos. Si esta obstrucción se produce de forma paulatina se
pueden formar nuevos circuitos vasculares que rieguen esa zona, aunque de
manera más precaria. La circulación arterial deficiente reduce la sensibilidad
al calor o al frío e, incluso, a la presión, por lo que los pies se vuelven más
vulnerables a los traumatismos menores e infecciones. Si la oclusión es brusca,
porque una placa de ateroma interrumpe la circulación sanguínea repentinamente,
puede aparecer un dolor agudo en la pierna, que se pone pálida y fría por
debajo del nivel del bloqueo. En casos más graves, generalmente en diabéticos
mal controlados, puede haber gangrena, que es la muerte de los tejidos que se
produce más frecuentemente en las puntas de los dedos del pie o en la zona más
inferior de la pierna.
A diferencia de los problemas
circulatorios que acontecen en los miembros inferiores, la forma de
manifestación de peor pronóstico de la arteriosclerosis es aquella que debuta
de manera silente hasta que da la cara en forma de infarto cardíaco o
cerebrovascular. Estas son las complicaciones más graves de este trastorno y
las que mayor número de muertes producen.
El diagnóstico de la
arteriosclerosis
en sí es muy complicado. Como, por lo general,
este problema no suele dar la cara hasta que no se produce el infarto de
miocardio o el ictus cerebral, lo más importante a la hora de diagnosticar esta
enfermedad es sospechar su existencia cuando el paciente presente varios
factores de riesgo cardiovascular, por ejemplo si se trata de un fumador con el
colesterol elevado y sobrepeso.
En cuanto a los problemas
circulatorios de los miembros inferiores, el diagnóstico suele basarse en una
buena historia clínica. Ante la presencia de dolor con el ejercicio, que se
alivia con el reposo y que reaparece al retomarse la actividad, es fácil
sospechar que el problema de base es la arteriosclerosis. Una forma sencilla de
confirmarlo es medir la presión arterial en un brazo, así como en el tobillo de
ese mismo lado; cuando existe una diferencia entre ambos valores, de forma que
la presión en el tobillo es menor que la del brazo, esto suele significar que
las arterias a nivel de la pierna se encuentran estrechadas por la
arteriosclerosis.
Entre las pruebas diagnósticas
que pueden realizarse para obtener un diagnóstico de la arteriosclerosis más
certero destacan la ecografía, el eco-doppler o la angiografía. Con estas
pruebas se puede determinar a qué nivel se encuentra la oclusión arterial, y
valorar la necesidad o no de tratamiento quirúrgico.
El tratamiento de la
arteriosclerosis y sus complicaciones
Se basa en la
modificación del estilo de vida, el empleo de fármacos e incluso la cirugía
cuando es necesario. Evitar todos aquellos factores de riesgo cardiovascular
que se pueden controlar, estableciendo un estilo de vida saludable es, además,
la mejor forma de prevenir el desarrollo de arteriosclerosis.
Modificación del estilo de vida
Lo mejor es reducir al máximo los
factores que puedan suponer un daño a los vasos sanguíneos, para evitar así la
aparición de la arteriosclerosis. Para conseguirlo, es importante tener en
cuenta:
Dieta
Una alimentación saludable, que
evite las grasas animales y contribuya a alcanzar y mantener un peso apropiado,
es imprescindible para prevenir el depósito de grasas en las paredes vasculares
y la consecuente disminución del calibre arterial. Una dieta equilibrada
ayudará, además, a combatir la obesidad, que está asociada a otros trastornos
como la diabetes, la hipertensión, o la hipercolesterolemia, que ya hemos visto
que son factores de riesgo para desarrollar arteriosclerosis.
Actividad física
Es un punto fundamental a la hora
de reducir el riesgo cardiovascular y mejorar el estado del sistema
circulatorio. Basta con realizar un ejercicio moderado, pero diario, y
preferiblemente de tipo aeróbico como caminar a paso rápido, nadar, o ir en
bicicleta.
Alcohol y tabaco
Evitar cualquier hábito nocivo
como el tabaquismo y el consumo de alcohol. Los fumadores son especialmente
propensos a la arteriosclerosis, porque fumar reduce la cantidad de oxígeno que
circula por la sangre y favorece el depósito de grasa en las arterias. El
abandono de estos hábitos puede frenar e incluso mejorar la circulación en las
personas afectadas por este problema.
El estrés
Se ha visto que el estrés también
influye negativamente en el estado de las arterias. Un estilo de vida sin
tensiones y libre de estrés contribuye al buen funcionamiento de los vasos
sanguíneos.
Hipertensión arterial
Es uno de los factores de riesgo
fundamentales que es imprescindible vigilar, ya que la hipertensión arterial
produce un daño muy importante en las paredes arteriales que, a la larga,
favorece la aparición de arteriosclerosis. El control estricto de las cifras
tensionales es una buena forma de prevenir este trastorno.
Cuidado de los pies
En el caso de enfermedad vascular
en miembros inferiores hay que tener en cuenta ciertos aspectos en el cuidado
diario de los pies. Se usará siempre un calzado del tamaño apropiado, y las
pequeñas heridas y rozaduras se tratarán con mucha más atención que en
condiciones normales, debido a la lenta cicatrización que tienen estos
pacientes y al riesgo aumentado de infección.
ACCIDENTE CEREBROVASCULAR
Definición
Un accidente cerebrovascular
sucede cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se detiene. Algunas
veces, se denomina "ataque cerebral" (derrame cerebral).
Si el flujo sanguíneo se detiene
por más de pocos segundos, el cerebro no puede recibir sangre y oxígeno, y las
células cerebrales pueden morir, lo que causa daño permanente.
Nombres alternativos
Enfermedad cerebrovascular; Derrame
cerebral; ACV; Infarto cerebral; Hemorragia cerebral; Accidente cerebrovascular
isquémico; Accidente cerebrovascular de tipo isquémico; Accidente
cerebrovascular hemorrágico
Causas
Hay dos tipos principales de
accidente cerebrovascular: accidente cerebrovascular isquémico y accidente
cerebrovascular hemorrágico.
El accidente cerebrovascular
isquémico ocurre cuando un vaso sanguíneo que irriga sangre al cerebro resulta
bloqueado por un coágulo de sangre. Esto puede suceder de dos maneras:
Se forma un coágulo en una
arteria que ya está muy estrecha, lo cual se denomina accidente cerebrovascular
trombótico.
Se puede desprender un coágulo en
otro lugar de los vasos sanguíneos del cerebro, o en alguna parte en el cuerpo,
y mueve hasta el cerebro. Esto se denomina embolia cerebral o accidente
cerebrovascular embólico.
Los accidentes cerebrovasculares
isquémicos pueden ser causados por el taponamiento de las arterias. La grasa,
el colesterol y otras sustancias se acumulan en la pared de las arterias y
forman una sustancia pegajosa llamada placa.
Un accidente cerebrovascular
hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo de una parte del cerebro se
debilita y se rompe, lo que provoca que la sangre se escape hacia el cerebro.
Algunas personas tienen defectos en los vasos sanguíneos del cerebro que hacen
que esto sea más probable. Estos defectos pueden abarcar:
Aneurisma
Malformación arteriovenosa (MAV)
FACTORES DE RIESGOS DEL ACCIDENTE
CEREBROVASCULAR:
La hipertensión arterial es el
factor de riesgo número uno para accidentes cerebrovasculares. Los otros
factores mayores de riesgo son:
Fibrilación auricular
Diabetes
Antecedentes familiares de la
enfermedad
Colesterol alto
Aumento de la edad, especialmente
después de los 55 años
Raza (las personas de raza negra
son más propensas a morir de un accidente cerebrovascular)
Las personas que tienen
cardiopatía o mala circulación en las piernas causadas por estrechamiento de
las arterias también son más propensas a sufrir un accidente cerebrovascular.
La posibilidad de un accidente
cerebrovascular es mayor en personas que llevan un estilo de vida no saludable
por:
Tener sobrepeso u obesidad
Consumir alcohol en exceso
Consumir demasiada grasa o sal
Fumar
Consumir cocaína y otras drogas
ilícitas
Las píldoras anticonceptivas
pueden aumentar las probabilidades de tener coágulos sanguíneos. El riesgo es
mayor en mujeres que fuman y tienen más de 35 años.
Para mayor información, ver:
factores de riesgo para accidente cerebrovascular.
Síntomas
Los síntomas del accidente
cerebrovascular dependen de qué parte del cerebro esté dañada. En algunos
casos, es posible que una persona ni siquiera se dé cuenta de que ha tenido un
accidente cerebrovascular.
Los síntomas generalmente se
presentan de manera súbita y sin aviso o pueden ocurrir a intervalos durante el
primero o segundo día. Los síntomas por lo general son más graves apenas sucede
el accidente cerebrovascular, pero pueden empeorar lentamente.
Función del cerebelo
Se puede presentar un dolor de
cabeza, especialmente si el accidente cerebrovascular es causado por sangrado
en el cerebro. El dolor de cabeza:
Comienza repentinamente y puede
ser intenso.
Ocurre al estar acostado.
Lo despierta.
Empeora cuando se cambia de
posición o cuando se agacha, hace esfuerzo o tose.
Función del tronco del encéfalo
Otros síntomas dependen de la
gravedad del accidente cerebrovascular y de la parte del cerebro afectada. Los
síntomas pueden abarcar:
Cambio en la lucidez mental
(incluso coma, somnolencia y pérdida del conocimiento)
Cambios en la audición.
Cambios en el sentido del gusto.
Cambios en la sensibilidad que
afectan el tacto y la capacidad para sentir el dolor, la presión o temperaturas
diferentes.
Torpeza.
Confusión o pérdida de memoria.
Dificultad para deglutir.
Dificultad para leer o escribir.
Mareos o sensación anormal de
movimiento (vértigo).
Falta de control de esfínteres.
Pérdida del equilibrio.
Pérdida de la coordinación.
Debilidad muscular en la cara, el
brazo o la pierna (por lo regular sólo en un lado).
Entumecimiento u hormigueo en un
lado del cuerpo.
Cambios emocionales, de
personalidad y estado de ánimo.
Problemas con la vista, incluso
disminución de la visión, visión doble o ceguera total.
Problemas para hablar o entender
a otros que estén hablando.
Problemas para caminar.
Tratamiento
Un accidente cerebrovascular es
una emergencia médica. El tratamiento inmediato puede salvar la vida y reducir
los problemas posteriores. Busque atención médica urgente ante los primeros
signos de accidente cerebrovascular.
Es muy importante para las
personas que están experimentando síntomas de un accidente cerebrovascular
llegar al hospital lo más rápido posible.

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